Glaciares del Parque Nacional

Glaciares del Parque Nacional

En la Patagonia existen dos tipos de glaciares, los glaciares periféricos que se desarrollan a partir de las zonas más elevadas de las montañas; y el campo de hielo patagónico, la tercer masa de hielo más grande del mundo. Esta forma dos casquetes de hielo separados, el Campo de Hielo Patagónico Sur, y el Campo de Hielo Patagónico Norte. El Campo de Hielo Patagónico Sur, que es el de mayor superficie, se extiende a lo largo de 350 km desde los 48º20’S hasta los 51º30’S con una superficie de 16.800 km². De los cuales 14.200 km2 corresponden a Chile y 2.600 km2 corresponden a Argentina (en amarillo). De la masa de hielo continental descienden 13 grandes glaciares a las cuencas de los lagos Argentino y Viedma, muchos de los cuales llegan al nivel de los lagos. Estos son de norte a sur: Marconi, Viedma, Moyano, Upsala, Agassiz, Bolado, Onelli, Peineta, Spegazzini, Mayo, Ameghino, Moreno y Frías. Hay además, unos 190 glaciares menores (generalmente de menos de 3 km² de superficie) no vinculados a la masa de hielo continental. La superficie del Parque cubierta por hielo es de aproximadamente 2600 km². Según información publicada en “First Cloud-Free Landsat Mosaic of Hielo Patagónico Sur, Southwestern Patagonia, South América” de Pedro Skvarca y Hernán De Angelis, del Instituto Antártico Argentino, las nuevas medidas de los principales glaciares del Parque serían las siguientes: Glaciar Viedma (978 km²); Glaciar Upsala (902 km²); Glaciar Moreno (258 km²); Glaciar Spegazzini (137); Glaciar Onelli (84 km²); Glaciar Ameghino (76 km²); Glaciar Agassiz (50 km²); Glaciar Frías (48 km²); Glaciar Mayo (45 km²).

GLACIAR MORENO

( 258 km²) El Glaciar Moreno cae sobre el canal de los Témpanos y periódicamente lo cierra, llegando hasta la costa de la Península de Magallanes. Cuando esto ocurre se embalsan las aguas de los brazos Sur y Rico del Lago Argentino, aumentando su nivel notablemente. Debido a la presión del agua, el hielo finalmente se rompe, y se restablece el desagüe a través del canal de los Témpanos.

Este proceso mantuvo cierta regularidad durante algunos años, más precisamente hasta 1988, cuando rompe por última vez en el siglo XX. Hace poco, en octubre de 2003, el hielo vuelve a cerrar el canal para derrumbarse el 14 de marzo de 2004 de manera espectacular. Las causas del comportamiento de esta masa de hielo aún no están del todo claras. Numerosos científicos de diversas nacionalidades, universidades e instituciones se encuentran llevando a cabo investigaciones pero sin arribar a conclusiones a la fecha.

GLACIAR UPSALA

Uno de los glaciares más conocidos luego del G. Moreno. Fue considerado durante muchos años el de mayor superficie del Parque Nacional hasta que hace poco años atrás, nuevas mediciones de cuencas y afluentes determinó las superficies consignadas. Fue utilizado para las prácticas del personal que realizaría las campañas antárticas durante años llegando a aterrizar un avión de la Armada sobre el hielo en la década del ‘60. Su frente se haya flotando sobre el lago lo que provoca que los desprendimientos que se produzcan sean de dimensiones notablemente superiores a los que se observan en el G. Moreno. El Glaciar Upsala está sufriendo un retroceso de gran magnitud en los últimos años lo que provoca cambios importantes en la geografía de la zona

GLACIAR VIEDMA (978 km²)

A la fecha, es el glaciar de mayor superficie del Parque Nacional descendiendo desde el Cordón Mariano Moreno entre los cerros Puntudo (al sur) y el Huemul (al norte). Tiene como característica particular respecto al resto de los glaciares de la zona la presencia de un nunatak, que no es otra cosa que un afloramiento rocoso en medio del glaciar que provoca la existencia de una morena central importante. También sufrió un retroceso importante en los últimos años, provocando que las lagunas existentes al sur de su frente, llamadas las Lagunas del Viedma, disminuyeran su nivel al cambiar el drenaje de las mismas al retirarse el hielo.

RECURSOS NATURALES

Paisajes. Flora y fauna:

Miles de años atrás, gran parte del parque nacional estuvo cubierto por glaciares. En su avance, estos ríos de hielo erosionaron y dieron forma al paisaje, excavando en la montaña amplios valles de laderas abruptas. Al mismo tiempo, como gigantescas topadoras, fueron fragmentando y arrastrando gran cantidad de rocas, que se acumularon en el frente y en los flancos del glaciar, formando montículos denominados morrenas. Pero un posterior cambio climático, que incluía un aumento en la temperatura, causó la reducción de la superficie ocupada por el hielo, hasta alcanzar su estado actual. Los fondos de los valles fueron ocupados por grandes lagos de aguas lechosas (aspecto otorgado por finas partículas en suspensión) y sus laderas se cubrieron con frondosos bosques.

Los campos de hielo ocupan una superficie total aproximada de 2.600 km2 (más de un 30% de la superficie del parque se encuentra ocupada por hielo). Desde éstos descienden 47 glaciares mayores. El más conocido de los glaciares es el Perito Moreno, que se expande sobre las aguas del Brazo Sur del Lago Argentino, con un frente de 5 km y una altura de 60 metros sobre el nivel del lago.

El Glaciar Upsala, ubicado sobre el Brazo Norte del mismo lago, es el de mayor tamaño, tiene un largo de 50 km y un ancho de casi 10 km.
En el sector norte del Parque se encuentra el Fitz Roy que se destaca por su altura (3.375 metros) y por su monumental aspecto con el entorno de los cordones cordilleranos circundantes.

El más árido de los ambientes del parque es la estepa. En ella la vegetación está compuesta por plantas adaptadas a condiciones de escasa humedad y fuertes vientos. Los arbustos pequeños y espinosos, junto con los pastos de hojas duras, proveen cierta protección al suelo evitando que este se erosione. También sirven de alimento para el guanaco y el choique.

La disminución de las precipitaciones hacia el este del área, genera un cambio en el paisaje. Se desarrolla allí una zona de transición (ecotono) en la que se encuentran especies típicas del bosque conviviendo con otras características de la estepa. Así, grupos de ñires y lengas se intercalan entre matorrales de calafate y notro con zonas abiertas cubiertas por pastizales en los que domina el coirón.

En las alturas, por sobre los 1100 m.s.n.m., los fuertes vientos, las bajas temperaturas y las nevadas no favorecen el crecimiento de los vegetales. Las pocas y pequeñas plantas, que cubren escasamente el suelo, se encuentran adaptadas para cumplir su ciclo de vida en el corto período en que las condiciones climáticas lo permiten.
Las laderas y zonas bajas son ocupadas por bosques, cuya composición también depende de la altura y las condiciones climáticas. Sin embargo, las especies predominantes pertenecen a un mismo grupo, los Nothofagus, representados en el parque por tres tipos: la lenga; que se encuentra prácticamente en toda el área; el ñire y el coihue o guindo.

Los bosques subantárticos son frecuentados por mamíferos, difíciles de observar, como el gato montés, el hurón y el huemul. Este último durante el invierno baja de las praderas de altura en busca de refugio y alimento. Otros mamíferos son más posibles de ver en el parque, tal es el caso del zorro colorado y el puma. También es habitual el cóndor y aves granívoras como las agachonas y los yales, además de pequeños roedores.

Varias aves encuentran comida y refugio en estos bosques. Entre las que hallamos a las cotorras australes o cachañas y los pequeños rayaditos. Los carpinteros patagónicos se identifican mediante tamboreos, hechos con el pico sobre los troncos.

Los roedores son presa de sus principales predadores, las lechuzas, entre la que sobresale el ñacurutú.

El pato de los torrentes captura sus alimentos buceando en los correntosos cursos de agua, también frecuentados por las remolineras.

En las praderas, presentes en las pequeñas áreas abiertas, que cuentan con reducidos cuerpos de agua, habitan bandurrias, cauquenes, distintas especies de patos y un anfibio conocido como “ranita de cuatro ojos”.

Hacia el este, las estribaciones de los Andes se desdibujan en la meseta patagónica y el bosque da paso a la estepa. Aquí habitan guanacos, zorros grises y zorrinos patagónicos. Entre las aves se destaca el ñandú petiso.

FLORA Y FAUNA

Dentro del Parque Los Glaciares la lenga es uno de los árboles preponderantes, característico además de toda la zona sur del país donde abundan las lluvias. Además se encuentran otras especies: el notro o ciruelillo que en primavera y verano se llena de flores rojas dando un colorido especial al bosque; los cohiues de Magallanes o guindos aparecen al adentrarnos hacia el oeste, de hojas perennes puede llegar a los 30 metros de altura; canelos, cipreses y sauces completan los árboles de la zona. Dentro de las plantas más vistosas se encuentran las arvejillas de color violeta, las orquídeas amarillas y blancas. Por supuesto en la región abunda el calafate, arbusto espinoso de un fruto azul de exquisito sabor que se come natural o en dulces.
Mientras se recorre el Parque Nacional es común ver animales que escapan ante los rumores de visitantes: zorros grises y colorados, los guanacos, camélidos de color canela que se pueden encontrar en toda la Patagonia; las rápidas liebres, los zorrinos quienes, aunque a veces no se ven, se perciben por el olor fuerte y desagradable que emana cuando se sienten agredidos; los piches (algunos los conocen como armadillos) cuya carne es muy buscada por la gente de la zona; los ciervos y los pumas son especies más difíciles de ver, ya que su número va en disminución. A pesar del interés que despiertan estos animales, ninguno se compara al cóndor que, con la envergadura de sus alas y su particular vuelo, nos maravilla al pasar en lo alto. Águilas, caranchos, chimangos y avestruces, como así también bellos cisnes de cuello negro y los flamencos rosados que habitan en los lagos, son parte de la fauna de la zona.

EL CLIMA EN EL PARQUE NACIONAL

La información climática fue obtenida a partir de trabajos de V. Tafuri (1983).

De acuerdo a la clasificación de Koeppen, el clima del Parque Nacional Los Glaciares es templado, lluvioso, sin estación seca definida pero con menor precipitación en verano. Las precipitaciones aumentan hacia el oeste, registrándose un gradiente importante, desde 500 mm en el límite oriental del Parque, hasta aproximadamente 900 mm en la cordillera (aunque según Pérez Moreau, existen registros anuales de más de 2000 mm en algunos sectores occidentales).

Las precipitaciones están distribuidas casi homogéneamente durante el año, observándose un máximo a fines de otoño (abril-mayo). Durante el invierno la precipitación es predominantemente nívea, pero debido a su escasez no se produce una gran acumulación de nieve. Predominan los vientos del oeste y suroeste. Durante el verano es mayor la frecuencia e intensidad de los vientos.

La temperatura media anual es de 7,5°C, mientras que la media del mes de julio es de alrededor de 0,6°C y la de enero de 13,4°C (datos de la Estación Lago Argentino, ubicada unos 40 Km al este del Parque). Estos datos corresponden a los sectores bajos, ya que no existen registros climáticos de las zonas de altas cumbres o laderas altas dentro del Parque ni en áreas aledañas. Teniendo en cuenta el gradiente teórico de 0,5°C de disminución de temperatura cada 100 m de altitud, puede estimarse que la temperatura media para las zonas de alta montaña es en general inferior a los 2°C, y de menos de –3°C en los sectores occidentales de mayor altitud.

Fuente: Administración de Parques Nacionales